Una mujer juzgada en el Tribunal en lo Criminal nº 1 Departamental por prostituir a dos menores, su hija y otra bajo su tutela, fue condenada en el marco de un juicio oral.

 

    La Dra. Claudia Castro actuando como Juez unipersonal de dicho Tribunal fue quien dictó el fallo, en cuyo veredicto analizó los dos ilícitos endilgados a la procesada, a saber:   Hecho I: en Ostende (Pdo. de Pinamar) una mujer promovió y facilitó el ejercicio de la prostitución de dos menores, su hija y otra que se encontraba bajo su tutela, ofreciendo sus servicios sexuales a través de páginas de internet, subiendo fotos de las menores en ropa interior, proporcionando su propio número celular para concertar las citas con eventuales clientes, y facilitando dicha actividad mediante la concesión de un departamento previamente había alquilado, donde eran prestados los servicios sexuales a cambio de dinero.   Hecho II: en las mismas circunstancias de tiempo, la misma mujer explotó económicamente el ejercicio de la prostitución de las dos menores, percibiendo la tarifa establecida para concretar esos servicios sexuales.   Los hechos y la autoría de la procesada se demostraron a partir de acreditarse que era la progenitora de una de las menores, que esta contaba con quince años de edad, que ambas se domiciliaban en Florencio Varela, pudiéndose corroborar que esta chica había trabado relación de amistad con una vecina de la misma edad. Que la imputada y su hija a fines de diciembre de 2017 se habían trasladado a la localidad balnearia de Ostende, donde la mujer mayor había  alquilado un departamento para pasar el verano. Que días después se trasladó hacia ese lugar la otra menor, invitada a compartir las vacaciones. Se comprobó que la imputada había alquilado con el fin de promover la prostitución de las niñas y obtener rédito económico, que para ello en una página web ofrecía a ambas menores para servicios sexuales a cambio de dinero, publicando fotos de ellas en ropa interior y proporcionando como número de contacto para pactar las citas, su número telefónico.   La Fiscalía inició de oficio una investigación relacionada con delitos conexos a la trata de personas, y en búsqueda de páginas web donde se publicitara oferta sexual a cambio de dinero se encontró un aviso que decía: “sólo por unos pocos días brindamos servicios sexuales y masajes eróticos…”, en el que se veía la fotografía de una de las dos menores y el teléfono aportado (perteneciente a la imputada), como también el número de departamento donde se ejercía la prostitución.   Luego de unos pocos días de investigación se concretó un allanamiento en ese lugar, se rescató a ambas víctimas, se constató que se trataba de dos menores de edad y se detuvo a la madre de una de ellas.   Durante el juicio la hija de la imputada tuvo contradicciones respecto de lo manifestado durante la instrucción de la causa, pretendiendo hacerse responsable de lo ocurrido en ese departamento, como que ella y su amiga habían ejercido la prostitución sin conocimiento de su madre. Sin embargo distintos elementos de cargo corroboraron la imputación de la fiscalía, prescindiendo del testimonio de la menor.   La Juez señaló entre ellos el testimonio de la otra menor, que dijo que cuando llegó la mujer le había dicho que la iba a prostituir junto con su hija, que le había pedido que se sacara fotos en ropa interior para publicarlas, que le había pedido no se lo dijera a su madre, manifestando que cobraban por esos servicios sexuales mil cien pesos, de los cuales la madre de su amiga se quedaba con seiscientos, que decía eran para pagar el alquiler, que eso ocurría todos los días. Señaló que el teléfono que se publicaba en la página Web era de mujer mayor, que era quien manejaba todo, mandaba las fotos y preguntaba al cliente con quién de ellas quería esta. Habló de un hombre que cuidaba el lugar mientras ellas se prostituían, mencionando haber conocido a un policía que frecuentaba la casa, haciendo una precisión, dijo que les habían avisado que ese día (el del allanamiento) “no tuvieran clientes porque iba a ir la policía”.   De su parte el funcionario policial que realizó la investigación, dijo que desde su celular particular y con una aplicación que grababa las llamadas se había comunicado con el teléfono que aparecía en la página web, que lo había atendido una mujer cuya voz no se condecía con la edad que aparentaban las chicas que se veían en las fotos, que su tono era el de una persona más grande. Que esa persona le había hablado de precios y le había mandado fotos de las jovencitas por WhatsApp en poses provocativas (las que aportó a la causa), resaltando que la foto del perfil de ese celular mostraba a una mujer robusta de 40 a 45 años. Dijo también que ese encuentro con las menores por una excusa u otra se había ido postergando, que se habían dado cuenta que algo pasaba, que habían pensado que se había filtrado información y que la mujer sabia de la investigación y por esos no atendía, por lo cual el Fiscal había ordenado seguir con el procedimiento de allanamiento a esa vivienda.   De la pericia psicológica realizada a la hija de la imputada sobresale entre otros aspectos, la observación de “un discurso ajeno-impuesto, que no le es propio…con el fin de despegar…” a su madre. Que la menor se responsabilizaba de todo lo sucedido, “justificando situaciones desde un lugar inconsistente, contradictorio y poco claro, aboliendo su condición de adolescente para introducirse en un mundo adulto forzado”.   Al declarar en el juicio la imputada centró su discurso en el desconocimiento que dijo de la actividad que su hija y su amiga estaban llevando a cabo, señalando no estar al tanto que cobraban a cambio de sexo. Sin embargo para la Juez ese relato resultaba inconsistente, alejado de la lógica y del sentido común, el que resaltó no encontraba ningún respaldo en la prueba obtenida en el debate, la que muy por el contrario la había convencido de la existencia de los hechos y la autoría responsable de procesada.   Por todo ello la Dra. Castro resolvió condenar a P.C.A., de 44 años de edad, nacida en Florencio Varela y con domicilio al momento de su detención en esa localidad, como autora de los delitos de “Promoción y facilitación de la prostitución de menores de edad agravadas por el vínculo –hecho I- y Explotación económica de la prostitución de menores de edad agravada por el vínculo –Hecho II-, ambos en concurso real”, imponiéndole la pena de “Doce años de prisión”.              

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »